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El Heraldo (Colombia) - 2021-06-11

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Me llamó el Sr. ministro…

OPINIÓN

Por Álvaro Villanueva Presidente y ministro, ayudemos a construir resiliencia, que es lo que necesita este país, ¡atiéndanos!

Sí, la sorpresa fue grande. Del otro lado de la línea, el ministro me saludó cordialmente. Me dijo que había leído mi columna, y que le gustaría discutir algunos puntos de vista conmigo. Ahí me desperté, era un sueño como uno de los tantos que he tenido, como ya los he tenido con el presidente Duque, a quien desde el comité de salud de su precandidatura traté de colaborar, sin ningún éxito, con mis planteamientos, de los cuales nunca recibí una crítica o una respuesta. Los amigos del presidente hicieron su labor, y después de tres años de Presidencia nunca he estado ni siquiera a un kilometro de él, igual con el ministro de Salud. Han estado más cerca los indígenas, los del paro, que no lo quieren, sus amigos y familiares, y hasta los bandidos y delincuentes que están acabando con el país. Pero tal como me dijo mi padre, cuando le conté que uno de mis mayores deseos era ir a Harvard, la escuela de donde salen un gran número de Premios Nobel: “Matricúlate, y aprende Inglés, sin saberlo no pasarás el charco, solo irás a pasear. En Harvard seguí soñando, y también me dijeron soñador, después muchos de esos sueños se volvieron realidad, otros siguen en lista de espera, como el del ministro y el presidente. Algunas personas que me creyeron que era solo un soñador, vieron algunos de mis sueños hacerse realidad, pero son siempre más los que quedan pendientes. El despertar puede ser feliz, y en otras ocasiones duro y cruel, muchas veces con más ganas de vivir, de trabajar, de estudiar, de aprender, y de compartir lo que los pensamientos nos traen, para tratar de luchar y hacerlos realidad, para pasar no solo de ser soñador, sino a realista y objetivo. Pero, allá seguí soñando con cosas nuevas y a fe que las encontramos, confirmé que la hepatitis delta era un nuevo virus que causaba la Hepatitis fulminante de la Sierra Nevada de Santa Marta, similar a lo que descubrió el Dr. Mario Rizzetto en Italia en 1977. Conocí al Dr. Rizzetto en Londres, 1985, durante el Congreso de Enfermedades Hepáticas más importante de la época, dirigido por el Dr. Erie Zuckerman. Otro de mis sueños es volver a encontrarme con el Dr. Rizzetto, quien avaló mi trabajo, igual que el del Dr. Bernardo Buitrago, mi profesor en infecciones hepáticas, en Colombia, con quien desarrollé una gran amistad durante mi estancia en el Instituto Nacional de Salud, igual que con el profesor Miguel Guzmán, jefes de Patología y de Inmunología-microbiología. Fueron mis tutores, los profesores del Brigham and Women´s Hospital afiliado a la Universidad de Harvard, (No 1 en el mundo1985) Thomas O´brien, James Maguire, James Pennington, Louis Weinstein, Julie Dienstag, Sidney Robbins, en Enfermedades Infecciosas y el Jefe de Medicina Interna, Eugene Bramwualt. Es decir he tenido muy buenos interlocutores. Encontramos la caspofungina un nuevo antimicótico y descubrimos las micobacterias en lesiones de tejidos blandos. Esos ya no son sueños. El sueño de anoche se está nuevamente esfumando, y, como muchos, pasará una vez más al olvido. Seguro que tienen ministro y presidente, gente muy importante y preparada a su lado, pero no pierden nada, y seguro que gana el país, que se reúnan con todas las asociaciones y personas, que diligentemente, y respetando el orden constitucional, y las leyes colombianas, en un momento tan difícil de una pandemia, demandan de una obligación de los funcionarios públicos, para juntos colaborar. No habrá insultos, ni violencia, ni desmanes, ni bloqueos, ni heridos, ni muertos, habrá diálogo.

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